El maquillaje y el peinado que favorece a todas las novias

El maquillaje de Lara es tan sencillo que favorece a todas las novias y el peinado es digno de las mejores alfombra rojas, aunque ese no era su objetivo. Toma nota si buscas inspiración.

Lara (LIVEN Photography)

Encontrar un maquillador para el día de tu boda, que te comprenda, que sepa captar lo que realmente quieres (porque casi tiene que ser tu alma gemela) no es nada fácil. No serás la primera  novia ni la última que, tras ver el resultado del maquillaje y el peinado de prueba, no ha salido convencida. “¿De verdad que pretende que salga así en todas las fotos de mi boda, uno de los días más especiales de mi vida?” Si se te ha pasado eso por la cabeza es que algo está yendo mal, amiga delooker.

La preciosa capa de Lara (LIVEN Photography)

Antes de ir a la aventura, lo mejor es que busques el consejo de amigas o conocidas y sobre todo que busques inspiración en redes sociales. Es cierto que de poco sirven los maquillajes y peinados que veas en las demás novias, pero sí te pueden guiar por el estilo. Y eso es precisamente lo que hizo Lara, una novia muy natural a la que hemos descubierto a través de las redes sociales. Su maquillaje es tan sencillo que favorece a todas las novias y el peinado es digno de las mejores alfombra rojas, aunque ese no era su objetivo. Ella, como la mayoría de las novias, solo quería verse guapa, sentirse ella misma y muy cómoda. Futura novia, no te olvides de que una boda es para disfrutar y no para estar pendiente de que el pelo esté en su sitio, la máscara de pestañas se acabe corriendo o la piel brille más de la cuenta

Lara (LIVEN Photography)

Lara se casó en junio en Málaga y es una novia que se viste por los pies. De manera literal. Un día, echando un vistazo por Net a Porter, se enamoró (casi tanto como de Juan cuando le conoció en el Algarve) de unos preciosos zapatos dorados de D&G. No sabía cómo iba a ser su vestido, pero lo que único que tenía en la mente es que iba a dar el sí quiero con esos “zapatos divinos”. Escogió, porque no podría ser de otra manera, a Navascués para confeccionar el vestido de sus sueños. Cristina Martínez-Pardo Cobián, su diseñadora, es tía de Juan, lo que todo lo hacía más especial, y al segundo supo captar todo lo que quería: un poco de todo pero demasiado de nada. Y eso se notó en el resultado de su vestido de novia, un espectacular diseño con el que Lara siempre había soñado. Escote barco, tul, estrellas y mucho volumen, pero todo en su justa medida.

El peinado de Lara (LIVEN Photography)

Con un vestido así, el maquillaje y el peinado tenían que estar compensados. Lara, que se llama así porque en honor a la protagonista de Doctor Zhivago, creció leyendo a los rusos del XIX, y a los románticos franceses y viendo las películas de Sissi y de Grace Kelly. “La verdad es que siempre quise casarme con este peinado”, nos cuenta sobre su semirrecogido con raya a un lado y ondas que remató con un tocado con estrellas y conchas de Martina Dorta. Y como todo en esa boda no fue casualidad. Lara es malagueña, aunque vive en Madrid, y quiso apostar por firmas de su tierra.

A diario, apenas se maquilla, pero cuando sale, a Lara le encanta marcar la mirada y un poco de color en los labios. El maquillaje de novia tenía que ser así. “Quería marcar la mirada pero que en total quedara natural”, nos explica. En los labios, un tono anaranjado de Inglot que sienta genial a todas. ¡Vaya acierto!

La boda de Lara (LIVEN Photography)

Tanto el maquillaje como el peinado le duraron intactos hasta el final de la fiesta, que se celebró en el Castillo de Santa Catalina, en Málaga y empezó fuerte el Pas de deux, del Cascanueces, de Tchaikovski, con el que abrieron el baile. El concepto de la boda era un jardín entre el cielo y el mar en una noche de primavera. Y sí, tanto Lara como Juan, con la ayuda del equipo de ConMuchoGusto Wedding Planner, lo consiguieron.

piluca santos

Piluca Santos

De pequeña quería ser modelo, pero como no llego ni al 1,70 m. de Kate Moss mi madre me sugirió que mejor aprendiera a coserme los bajos de los pantalones. Era el primer paso para convertirme en una diseñadora de renombre. Después descubrí que enhebrar la aguja no era lo mío y que quizá enhebrar palabras se me daría algo mejor. He venido a cazar tendencias, criticar potingues y a comer toda la ensaladilla rusa que me dejen.

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