Dos locales muy molones para ir de 'afterwork' en Madrid

Delooker. ¿tomamos una copa después del trabajo? Los locales en los que hacer afterwork en Madrid se reproducen a la velocidad de la luz.

Cóctel de Alboroto Experience (@alboroto.experience)

Te levantas a primera hora de la mañana, te vistes a todo correr y sales pintando al trabajo. A las 9:00 ya estás sentada en el silla de la oficina revisando los correos que tienes pendiente del día anterior y así, sin parar, hasta que dan las 18:00 de la tarde. Ya toca parar, ¿no? Y cuando los compañeros te proponen un plan afterwork es casi imposible negarse, ¿a quién no le apetece un cóctel, una caña o una copa para desconectar? Lo mejor de todo es que cada vez hay más opciones y los locales en los que hacer afterwork en Madrid se reproducen a la velocidad de la luz. 

En el mapa de la ciudad, hemos encontrado dos locales en los que relajarse con amigos y compañeros después del trabajo. Sigue bajando y descúbrelos. 

Superchulo

Los cócteles que te puedes tomar en la caverna de Superchulo

Sí, seguro que te suena de Instagram porque Superchulo (C/ Manuela Malasaña, 11, Madrid) es el restaurante de moda entre los influencers que adoran la comida vegetariana y vegana. Ahora han estrenado nueva y exclusiva carta de cócteles elaborados con su filosofía en la que lo natural prima. En La Caverna podrás degustar sus cócteles y bebidas espirituosas de elaboración propia, hechas con ingredientes naturales y dotadas de un sabor único que te hará aún más (si cabe) fan de su universo de contar colores y no calorías. 

 

Alboroto Experience

En Alboroto no hay perritos piloto (como aquella rima de las tómbolas de los años 90), pero a este local del grupo Lalala no le falta detalle. Alboroto (Princesa, 3, Madrid) es comida rica -su cocina además no cierra-, pero también música y cócteles, vamos, el espacio con los que los disfrutones sueñan. Si vas el fin de semana, que sepas que te vas a encontrar con música en directo a partir de las 22.30.  

piluca santos

Piluca Santos

De pequeña quería ser modelo, pero como no llego ni al 1,70 m. de Kate Moss mi madre me sugirió que mejor aprendiera a coserme los bajos de los pantalones. Era el primer paso para convertirme en una diseñadora de renombre. Después descubrí que enhebrar la aguja no era lo mío y que quizá enhebrar palabras se me daría algo mejor. He venido a cazar tendencias, criticar potingues y a comer toda la ensaladilla rusa que me dejen.

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