Belén Cuesta, portada de enero en ‘DeLooks’, responde al cuestionario delooker

La actriz, en un gran momento profesional, se somete al cuestionario más divertido de la revista.

Año nuevo, nuevos propósitos y nueva revista DeLooks. Y no podemos estar más contentas de anunciaros de que Belén Cuesta es nuestra chica de portada, justo en uno de los momentos más trepidantes de su carrera. La malagueña cierra el 2019 con una buena batería de trabajos como Litus, Ventajas de viajar en tren y La trinchera infinita. El papel de Rosa es clave porque con él puede que consiga, por fin, el Goya que ya merece. 

Nuestra compañera Rocío Ponce charló con ella en una entrevista sobre su cine, su futuro y moda, de la que te dejamos un pedacito para que vayas abriendo boca antes de ir al quiosco a por el número de enero. 

Ahora que no dejas de trabajar, ¿qué le dirías a la Belén que tenía que trabajar de camarera para llegar a fin de mes?

Creo que le diría todo lo que va a pasarle, pero no me habría creído seguro y me habría dicho "déjame, que tengo que seguir trabajando".

¿Dónde has aprendido más sobre tu profesión?

La verdad es que suena a tópico, pero en cada trabajo se aprende. En La Llamada aprendí mucho, porque era un musical que hicimos durante mucho tiempo y eso te da la oportunidad de ir descubriendo cosas nuevas cada vez. Y, personalmente, creo que el teatro te da muy buenas herramientas.

 

Belén Cuesta
Belén Cuesta, portada de la revista 'DeLooks' en enero

¿Es tu gran debilidad?

Sí, el teatro tiene algo que no tiene lo demás y es la verdad. Al principio, me costaban las cámaras del cine o la televisión, no entendía cómo podía llegar a según qué emoción rodeada de tantas luces, gente… Ahora ya me siento más cómoda, pero lo cierto es que el teatro es especial y me tira mucho.

¿En algún momento tuviste miedo de no poder conseguir trabajar como actriz para mantenerte?

En esta profesión siempre hay miedo. Yo siempre he ido haciendo cosas, aunque fueran pequeñas. Miedo a no actuar no he tenido, miedo a tener que trabajar de más cosas que no me gustaban, sí.

¿Cómo se consigue no perder la esperanza?

No sé cómo lo hice. Aunque tengas que pagar las facturas, dedicas tiempo de tu día a esa parte del alma que lo necesita para que se quede relajada y satisfecha. Hay que intentar cuidar eso y seguir haciéndolo sin esperar grandes cosas, por una misma. Ser actor es una necesidad que no sé muy bien de dónde viene.

¿Ha sido Rosa, de La Trinchera infinita, tu papel más exigente? 

Para mí, es uno de los trabajos más importantes. He sentido mucho el proyecto, porque he tenido tiempo para dedicarle y porque la historia me apasionaba.

¿Da vértigo pensar en lo mucho que has trabajado en los últimos años y en lo que tienes por delante?

Sí, sí. Sí que lo da un poco y hasta una especie de pudor. Lo miro, pero no quiero detenerme demasiado para tener los pies en el suelo, pero en esta y en cualquier profesión. 

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